
Cuarenta años después de la muerte de Jorge Luis Borges, su literatura continúa abriendo caminos para nuevas generaciones de escritores y traductores. En esa estela se inscribe Ogalde Jiménez, autor y colaborador de La Antorcha Magacín, que en este exhaustivo artículo sobre la cuentística borgiana hace dialogar su aguda lectura con tradiciones marcadas por la exploración narrativa y el ensayo literario.
Miguel Ogalde Jiménez
El castillo de Borges es un lugar enorme, lleno de galerías de techo alto, alcobas ostentosas y jardines ornamentales poblados por estatuas, monumentos y puentes decorosos. Es un lugar solitario, con un silencio apenas roto por pisadas cuyos ecos se extienden por doquier y se mezclan con un viento suave y enigmático que oculta susurros. Es un ambiente hermético que invita a la reflexión callada y contemplativa que puede derivar en una revelación catártica. Sus habitantes son todos muy parecidos, hombres intelectuales y lúgubres (casi todos argentinos), académicos o estudiosos que privilegian lo teórico a lo tangible y a veces deambula por ahí algún gaucho, un alquimista, una pirata o al mismo Borges teniendo una aventura metafísica.
El inmortal[1] es uno de sus relatos más elaborados para hacernos entender el infinito. Aquí reflexiona sobre lo que le sucedería a la mente humana si continuase existiendo sin tregua a través del implacable paso del tiempo, narrando la historia de un centurión romano que accede a la vida eterna a través del agua encantada de un río que fluye afuera de las murallas de la Ciudad de los Inmortales. De esta manera se da cuenta que, sin la finitud de la muerte, la vida misma no tiene sentido: Sabía que en un plazo infinito le ocurren a todo hombre todas las cosas. (…) Encarados así, todos nuestros actos son justos, pero también son indiferentes. No hay méritos morales o intelectuales. En El Aleph[2] el infinito se manifiesta todo a la vez cuando el narrador observa un Aleph en el sótano de su amigo, o sea, un punto que incluye todos los puntos del tiempo y el espacio: En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. (…) El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. (…) Mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo. Sentí infinita veneración, infinita lástima. Es un tema que Borges retomaría en El libro de arena[3], donde la exposición al infinito es dosificada por un libro mágico que cambia cada vez que se lee: La línea consta de un número infinito de puntos; el plano, de un número infinito de líneas; el volumen, de un número infinito de planos; el hipervolumen, de un número infinito de volúmenes…

De esos cuentos se desprenden la mayoría de sus obsesiones y perfilan cómo se veía a sí mismo: el erudito frente a una ventana hacia la inconmensurabilidad. De ahí surge una conexión con uno de sus ídolos, H.P. Lovecraft, un escritor pulp que logró seducir póstumamente a sus lectores escribiendo sobre extraterrestres y horror cósmico y cuya influencia en la cultura popular actual es inmensa (cabe destacar que ambos compartían aversión al vulgo y tenían prejuicios raciales[4]). Borges incluso le escribió un homenaje titulado There are more things[5], en el que un estudiante universitario entra a una casa antigua, de arquitectura deforme, hogar de un ser inhumano venido de otro mundo. ¿Cómo sería el habitante? ¿Qué podía buscar en este planeta, no menos atroz para él que él para nosotros? ¿Desde qué secretas regiones de la astronomía o del tiempo, desde qué antiguo y ahora incalculable crepúsculo, habría alcanzado este arrabal sudamericano y esta precisa noche? Me sentí un intruso en el caos. Y, al igual que Lovecraft, Borges tiende a privilegiar las ideas abstractas por sobre las vivencias humanas carnales.
Esto queda evidenciado cuando, al analizar el sexo y el amor en sus cuentos, estos son presentados de manera muy deslucida. La relación de Borges con las mujeres era compleja. Está el testimonio de su criada, Epifanía Uveda de Robledo, quien lo atendió por cuarenta años, asegurando que era un tipo retraído que murió virgen[6] (pese a haber estado casado dos veces) y que era maltratado por María Kodama, su segunda mujer[7]. A ello se le suma la relación extremadamente codependiente con su madre, Leonor Acevedo Suárez, quien ejercía control absoluto sobre su vida[8] y pudo haber sido determinante en su compleja relación con las mujeres (que están casi ausentes de su narrativa). Si analizamos Emma Zunz[9], el acto sexual es usado como mecanismo de venganza por una joven que busca retribuir una injusta acusación hacia su padre muerto. En Ulrica[10] sí habla del sexo pasional, pero evoca todo un ambiente sólo para rematar diciendo: Secular en la sombra fluyó el amor y poseí por primera y última vez la imagen de Ulrica, sin ninguna imagen directa. Estas son las ocasiones más evidentes en que el sexo juega un papel importante en su narrativa y se puede especular extensamente sobre su represión sexual, pero lo cierto es que sólo son hipótesis. Llama la atención con respecto a este tema que Borges tradujera a Virginia Woolf y admirara a María Luisa Bombal, dos autoras también sexualmente reprimidas pero mucho más explícitas a la hora de abordar esa parte de la vida humana. Incluso a esta última Borges le dijo que La amortajada[11], la historia de una muerta enfrentando sus frustraciones románticas, no iba a funcionar como texto[12] y esta terminó siendo una de las grandes novelas cortas chilenas. Con respecto al amor, sí hay muchos más vislumbres de este en el corpus borgeano en su poesía (y en algún pasaje de El Aleph), pero de eso hablaremos más adelante.
Sin embargo, el autor no esquiva otros aspectos espinosos de su propia vida, como su ceguera. Borges quedó ciego a los cincuenta y seis años por una enfermedad heredada de su padre y toca el tema en El otro[13], donde su yo viejo habla con su yo joven en una banca en Cambridge y le dice: Cuando alcances mi edad habrás perdido casi por completo la vista. Verás el color amarillo y sombras y luces. No te preocupes. La ceguera gradual no es una cosa trágica. Es como un lento atardecer de verano. Esta imagen, pacífica pero desoladora, se intensifica hasta la pesadilla en el otro cuento sobre el autor encontrándose en sueños con su doble más viejo, llamado Agosto 25, 1983[14], donde un Borges de sesenta se encuentra con uno de ochenta y el octogenario, ya moribundo, le dice que vivirá veinte años más ciego, lo cual se anuncia como una tortura y le hará contemplar el suicidio ante la certeza de la oscuridad total prolongada por décadas. Tantos años habrá que esperar, dice el Borges sexagenario, entregado a su destino de sabio encerrado en su mente y sus sueños, el infinito como horror ante la vejez ciega, donde la falta de visión ahora sí se ha convertido en una tragedia. Esta reflexión suicida evoca una verdad confesional muy distinta de su manera evasiva de abordar el sexo, pero también plantea temas distintos del Borges que discurre con maestría en el infinito, su campo de estudio preferido. Él mismo es un librero ciego atrapado en la interminable Biblioteca de Babel[15], iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta, de la cual nunca pudo salir.

El absoluto se desborda por todos los resquicios de su prosa, desplegado en elaboradas odiseas alucinógenas de treinta páginas o en elíxires agridulces que dejan un eco resonante, como La casa de Asterión[16], donde encarna al minotauro de la literatura griega como un niño perdido en laberintos sin puertas que ni él entiende, diciendo: ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? (…) Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. (…) Quizá yo he creado las estrellas y el Sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo. En otro cuento cortísimo, Los dos reyes y los dos laberintos[17], el infinito es el desierto cuando un rey ofende a otro y este decide castigarlo. En Un teólogo en la muerte[18] el infinito se expresa como el inframundo, donde un teólogo prueba no ser digno del cielo al no hablar de la caridad y su casa celestial gradualmente cambia y recibe visitas de muertos. El zahir[19] muestra a un Borges ficticio obsesionado con una moneda maldita y la pérdida de su entendimiento de la realidad al poseerla: Tendrán que alimentarme y vestirme, no sabré si es de tarde o de mañana, no sabré quién fue Borges. (…) Ya no percibiré el universo, percibiré el Zahir.

Al infinito se le añaden los puzzles: El jardín de los senderos que se bifurcan[20] presenta a un espía enfrentado a un abstracto rompecabezas que involucra un jardín y un libro desordenado, una enorme adivinanza, o parábola, cuyo tema es el tiempo. Otra pieza enmarañada es El milagro secreto[21]: un escritor a punto de ser fusilado por los nazis pide como último deseo terminar de escribir su libro antes de morir y el tiempo se detiene para poder terminar el texto sin disponer de otro documento que la memoria (…) lo mataría el plomo alemán, en la hora determinada, pero en su mente un año transcurría entre la orden y la ejecución de la orden. Todas estas secuencias forman escenarios cambiantes que encapsulan la inmensidad. Historias de lo abstracto sin desarrollo emocional ni arraigo anecdótico. Es terreno de las ideas complejas, el recóndito paraje donde el autor, sólo con su imaginación, era capaz de pintar cuadros literarios multicolores semejantes a los lienzos de Dalí. Argumentos confusos con infinitos dentro de infinitos, pero narrados con tal precisión y técnica que uno termina por aceptar el resultado.
La memoria es otro de los conceptos importantes en Borges, explorado a fondo en cuentos como Funes el memorioso[22], donde el narrador cuenta cómo su amigo era capaz de acordarse de cada segundo de su existencia y dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero. Algo similar ocurre en La memoria de Shakespeare[23], donde un hombre tiene mezclados sus recuerdos con los del escritor inglés, concluyendo que nadie le está dado abarcar en un solo instante la plenitud de su pasado. Ni a Shakespeare, que yo sepa, ni a mí, que fui su parcial heredero, nos depararon ese don. La memoria del hombre no es una suma; es un desorden de posibilidades indefinidas. El informe de Brodie[24] es narrado por un explorador que encuentra a los Yahoos, una tribu perdida borrada de la memoria humana a cuya falta de imaginación los mueve a ser crueles. Borges entra de lleno en la metaficción con Pierre Menard, autor del Quijote[25], inventando a un autor y su bibliografía ficticia (recurso imitado luego hasta el hartazgo por Roberto Bolaño) cuya admirable ambición era producir unas páginas que coincidieran palabra por palabra y línea por línea con las de Miguel de Cervantes.

La memoria también converge con la magia como en Las ruinas circulares[26], que muestra a un hechicero que inventa a un ser, sin darse cuenta de que, a su vez, otra entidad lo inventa a él: Quería soñar un hombre: quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad. Ese proyecto mágico había agotado el espacio entero de su alma; si alguien le hubiera preguntado su propio nombre o cualquier rasgo de su vida anterior, no habría acertado a responder. La magia creadora de la palabra también se expresa en La escritura del dios[27], donde se cuenta la historia de un hombre que conoce la oración secreta de la magia pero debido a su adoración al secreto que ésta encierra, no la usa para salir de prisión: Es una fórmula de catorce palabras casuales (que parecen casuales), y me bastaría decirla en voz alta para ser todopoderoso. Tanto el infinito, la memoria y la magia se ven condensados en Tlön, Uqbar, Orbis Tertius[28], relato que narra el descubrimiento de Tlön, un planeta ficticio creado por una secta de intelectuales y que comienza a apoderarse poco a poco de nuestra realidad: El contacto y el hábito de Tlön han desintegrado este mundo. (…) Han sido reformadas la numismática, la farmacología y la arqueología. Entiendo que la biología y las matemáticas aguardan también su avatar… Una dispersa dinastía de solitarios ha cambiado la faz del mundo. Su tarea prosigue. La memoria intangible como herramienta (o arma) al servicio de fuerzas desconocidas, un regreso a temas claramente lovecraftianos, pero sin extraterrestres.
Los cuentos de Borges más realistas son generalmente de temática gauchesca o bucólica (incluso de aventuras), como Historia de Rosendo Juárez[29], en la cual un ex gaucho nos habla de andanzas y amigos que tuvo y de la noche en que decidió no buscarse más peleas, y que, cuando cuestionaron su coraje, dijo: No tengo miedo de pasar por cobarde. Podés agregar, si te halaga, que me has llamado hijo de mala madre y que me he dejado escupir. El narrador del Hombre de la esquina rosada[30] nos cuenta la historia del difunto Francisco Real, un buscapleitos que enreda su vida con la de Rosendo Juárez, haciendo que estos dos cuentos estén conectados a pesar de estar en colecciones publicadas con casi quince años de diferencia.En El muerto[31] asistimos al ascenso y caída de un bonaerense quien se vuelve gaucho, luego contrabandista y finalmente es asesinado al intentar usurpar el poder de su jefe. El encuentro[32] recupera al Borges ficcional para contarnos una pelea que supuestamente vio de niño, en la que dos hombres se retaron a duelo bajo extrañas circunstancias, lo que le hace suponer que fueron los cuchillos mismos y no los hombres los que se batieron a duelo: Maneco Uriarte no mató a Duncan; Las armas, no los hombres, lucharon. Habían dormido, uno al lado del otro, en una vitrina, hasta que unas manos los despertaron. (…) En su hierro dormía y acechaba un rencor humano. Las cosas duran más que las personas.
Su cuento más conocido de esta temática es, tal vez, El sur[33], donde Dahlmann, un hombre de ciudad que estuvo en un sanatorio, termina batiéndose a duelo con alguien que lo estaba molestando: Sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y una fiesta (…) Sintió que si él, entonces, hubiera podido elegir o soñar su muerte, ésta es la muerte que hubiera elegido o soñado. Este texto tiene la doble interpretación (a lo Cortázar) que deja en duda si lo que vivió el protagonista es real o un delirio. Ya alejado del infinito o de los gauchos, podemos encontrar varios de índole histórica, especialmente en Historia universal de la infamia, como es el caso de El asesino desinteresado Bill Harrigan[34], recreación de las andanzas de Billy The Kid o El tintorero enmascarado Hákim de Merv[35], donde narra la historia de un profeta que ocultaba su rostro debido a la lepra o La viuda Ching, pirata[36], donde la mujer de un pirata asesinado termina comandando su flota. Aquí se muestra más patente la faceta bibliotecaria de Borges, su afán recolector dedicado a encontrar pinceladas de vidas perdidas en los recovecos de la historia, una necesidad de divulgar hechos que los lectores comunes no tendrían la paciencia de buscar en gigantescos tomos polvorientos. Si bien son interesantes ejercicios de estilo, no esclarecen más que sus poemas sobre su vida personal o en general sobre sus controversiales opiniones políticas.

En el primero de esos dos puntos, su intimidad, es necesario recurrir a su poesía (la cual es vastísima y merece un ensayo aparte), donde sí decide darnos pistas de su lado más sensible y romántico. Sigue navegando en páramos abstractos, con sus clásicas referencias literarias: le dedica poemas a James Joyce[37], a Edgar Allan Poe[38] y a los vikingos en 991 A.D.[39], hace énfasis en la naturaleza cíclica de la historia entre la muerte de Julio César y un gaucho en La trama[40] y también parodia la religión en Fragmentos de un evangelio apócrifo[41] o nos regala aforismos: Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón[42]. Sin embargo, también se esclarecen (aunque con una luz tenue) los aspectos más privados del imaginario borgeano. Despliega todo su amor por Buenos Aires y sus arreboles en Fervor de Buenos Aires[43] o le dedica versos al tango[44]. En El amenazado[45] narra de manera atrozmente honesta un desamor (me duele una mujer en todo el cuerpo). En El ciego[46] y On his blindness[47] habla de su ceguera de manera mucho más directa que en sus cuentos (me fue hurtando las formas visibles de este mundo / A los otros les queda el universo; a mi penumbra, el hábito del verso). O El remordimiento[48], donde expresamente se lamenta de no haber vivido la vida fuera de los libros (he cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz. Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan, despiadados). Incluso en el epílogo[49] de El hacedor[50] lo admite: Pocas cosas me han ocurrido más dignas de memoria que el pensamiento de Schopenhauer o la música verbal de Inglaterra. Y, para rematar, El suicida[51]: Moriré y conmigo la suma del intolerable universo. Borraré las pirámides, las medallas, los continentes y las caras. En estos poemas, muy prosaicos, vemos una vez más al sabio testigo del infinito encerrado en su torre, pero desde un punto de vista más frágil y vulnerable.
El segundo punto, la política, ha sido uno de los más controversiales respecto a la figura de Borges. Su activa oposición al peronismo derivó en su apoyo a dictaduras latinoamericanas[52] como la de Videla en su país (luego de un almuerzo con él comentó a la prensa: le agradecí personalmente el Golpe del 24 de marzo, que salvó al país de la ignominia, y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado las responsabilidades del gobierno[53]) y fue condecorado por Pinochet[54] en 1976 como estrategia política de parte del dictador chileno, del que dijo: Estoy muy satisfecho, es una persona admirable que ha salvado a su patria[55]. De estas opiniones se arrepentiría abiertamente[56], luego de ver cómo se desarrollaba el horror de las violaciones de los derechos humanos y el terrorismo de estado en ambos países. Según su secretario, Roberto Alifano[57], y su ya mencionada segunda esposa, María Kodama[58], esas fueron las razones por las cuales la academia sueca nunca le concedió el Nobel. Borges partió su vida simpatizando hacia la izquierda, pero lentamente fue cambiando de color político, parecido a lo que le pasó a Vargas Llosa[59], llegando a asegurar en el prólogo de su poemario La moneda de hierro[60] que: es indigno de opinar en materia política, pero tal vez me sea perdonado añadir que descreo de la democracia, ese curioso abuso de la estadística.
Como se mencionó con anterioridad, Borges también era racista (lo terminó de confirmar Bioy Casares al publicar sus diarios[61]), sintiendo un gran desprecio por los vascos y los negros: Los vascos me parecen más inservibles que los negros, y fíjese que los negros no han servido para otra cosa que para ser esclavos[62]. En su narrativa esto no se trasluce. Lo más explícito que podemos encontrar respecto a eso sería el cuento Deutsches Requiem[63], donde Borges decide hablar desde el punto de vista de un nazi justificando las acciones de Alemania durante la Segunda Guerra: Hitler creyó luchar por un país, pero luchó por todos, aun por aquellos que agredió y detestó. No importa que su yo lo ignorara; lo sabían su sangre, su voluntad. El mundo se moría de judaísmo y de esa enfermedad del judaísmo, que es la fe de Jesús; nosotros le enseñamos la violencia y la fe de la espada. Por supuesto, el que narra desde el punto de vista de un violador de niños o un parricida no es necesariamente un monstruo como su personaje y se puede argumentar incluso que este es un cuento antinazi exactamente porque intenta evidenciar las atrocidades cometidas por ese régimen.
Él mismo se identificaba como un “anarquista spenceriano” (herencia de su padre)[64], exaltando a los individuos por sobre el estado y desconfiando de la política (el cuento El congreso[65] puede ser visto como un intento de expresarse en esa materia), pero se expresa de manera más directa con esta cita suya: Nunca la política intervino en mi obra literaria, aunque no dudo que este tipo de creencias puedan engrandecer una obra. (…) Yo nunca he pertenecido a ningún partido, ni soy el representante de ningún gobierno. Yo creo en el Individuo, descreo del Estado. Quizás yo no sea más que un pacífico y silencioso anarquista que sueña con la desaparición de los gobiernos. La idea de un máximo de Individuo y de un mínimo de Estado es lo que desearía hoy[66]. Con todos esos antecedentes tenemos ante nosotros a varios Borges: el intelectual enfrentado a la inconmensurabilidad (el Borges más conocido y que domina casi por completo su prosa), el tímido romántico herido por las mujeres (y la ceguera), y el indeciso político que jamás tomó una posición realmente establecida ante los horrores de las dictaduras, marcado por los sesgos de su clase social. Pero además están todos los incontables Borges ficticios (reflejos y sombras del autor) dispersados por las páginas de sus cuentos y su poesía.
Miguel Ogalde Jiménez (Valparaíso, 1996). Escritor y traductor. Licenciado de Periodismo por la Universidad de Playa Ancha. Realizó su tesis sobre Truman Capote. Ha sido influenciado por Roberto Bolaño, Raymond Carver y Elfriede Jelinek (y unos cuantos más). Trabaja publicando cuentos y poemas de sus amigos en editoriales autogestionadas porteñas. En la actualidad viaja y trabaja en un hotel del sur de Chile. Puedes revisar cuentos y traducciones de Ogalde Jiménez en los números 12, 15, 19, 21 y 25 de nuestra revista.
Notas
[1] https://ens9004-infd.mendoza.edu.ar/sitio/upload/JORGE_LUIS_BORGES_-El_inmortal.pdf
[2] https://www.bcn.gob.ar/uploads/posts/El-Aleph.pdf
[3] https://www.ingenieria.unam.mx/dcsyhfi/material_didactico/Literatura_Hispanoamericana_Contemporanea/Autores_B/BORGES/arena.pdf
[4] https://lithub.com/we-cant-ignore-h-p-lovecrafts-white-supremacy/
[5] https://www.poeticous.com/borges/there-are-more-things?locale=es
[6] https://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/bnd/628/w3-article-255708.html
[7] https://www.libertaddigital.com/cultura/2001-12-19/borges-murio-virgen-segun-su-ex-criada-54744/
[8] https://www.infobae.com/cultura/2025/10/26/solo-los-separo-la-muerte-la-madre-de-borges-sobreprotectora-castradora-e-inspiradora/
[9] https://www.ingenieria.unam.mx/dcsyhfi/material_didactico/Literatura_Hispanoamericana_Contemporanea/Autores_B/BORGES/Zunz.pdf
[10] https://www.ingenieria.unam.mx/dcsyhfi/material_didactico/Literatura_Hispanoamericana_Contemporanea/Autores_B/BORGES/Ulrica.pdf
[11] https://www.memoriachilena.gob.cl/archivos2/pdfs/MC0011098.pdf
[12] https://www.latercera.com/culto/2022/03/08/cuando-maria-luisa-bombal-le-doblo-la-mano-a-borges-y-al-machismo-literario-de-su-epoca/
[13] https://www.poeticous.com/borges/el-otro-3?locale=es
[14] https://borgestodoelanio.blogspot.com/2015/03/jorge-luis-borges-veinticinco-de-agosto.html
[15] https://www.ingenieria.unam.mx/dcsyhfi/material_didactico/Literatura_Hispanoamericana_Contemporanea/Autores_B/BORGES/Babel.pdf
[16] https://ciudadseva.com/texto/la-casa-de-asterion/
[17] http://www.ub.edu/las_nubes/archivo/uno/wunderkammer/antologiaborges/Tres_cuentos/dosreyes.htm
[18] https://ciudadseva.com/texto/un-teologo-en-la-muerte/
[19] https://www.literatura.us/borges/elzahir.html
[20] https://www.derechopenalenlared.com/libros/jardin-senderos-borges.pdf
[21] https://www.ingenieria.unam.mx/dcsyhfi/material_didactico/Literatura_Hispanoamericana_Contemporanea/Autores_B/BORGES/secreto.pdf
[22] https://www.ingenieria.unam.mx/dcsyhfi/material_didactico/Literatura_Hispanoamericana_Contemporanea/Autores_B/BORGES/memorioso.pdf
[23] https://cdn.preterhuman.net/texts/literature/in_spanish/Jorge%20Luis%20Borges%20-%20La%20memoria%20de%20Shakespeare.pdf
[24] https://ciudadseva.com/texto/el-informe-de-brodie/
[25] https://ciudadseva.com/texto/pierre-menard-autor-del-quijote/
[26] https://www.ingenieria.unam.mx/dcsyhfi/material_didactico/Literatura_Hispanoamericana_Contemporanea/Autores_B/BORGES/ruinas.pdf
[27] https://www.literatura.us/borges/escritura.html
[28] https://www.literatura.us/borges/tlon.html
[29] https://www.literatura.us/borges/juarez.html
[30] https://www.ingenieria.unam.mx/dcsyhfi/material_didactico/Literatura_Hispanoamericana_Contemporanea/Autores_B/BORGES/rosada.pdf
[31] https://www.ingenieria.unam.mx/dcsyhfi/material_didactico/Literatura_Hispanoamericana_Contemporanea/Autores_B/BORGES/muerto.pdf
[32] https://borgestodoelanio.blogspot.com/2014/05/jorge-luis-borges-el-encuentro.html
[33] https://ciudadseva.com/texto/el-sur/
[34] https://www.poeticous.com/borges/el-asesino-desinteresado-bill-harrigan?locale=es
[35] https://borgestodoelanio.blogspot.com/2016/07/jorge-luis-borges-el-tintorero.html
[36] https://borgestodoelanio.blogspot.com/2014/04/jorge-luis-borges-la-viuda-ching-pirata.html
[37] https://ciudadseva.com/texto/james-joyce/
[38] https://borgestodoelanio.blogspot.com/2016/09/jorge-luis-borges-edgar-allan-poe.html
[39] https://borgestodoelanio.blogspot.com/2014/06/jorge-luis-borges-991-ad.html
[40] https://ciudadseva.com/texto/la-trama/
[41] https://borgestodoelanio.blogspot.com/2014/09/jorge-luis-borges-fragmentos-de-un.html
[42] https://ciudadseva.com/texto/yo-no-hablo-de-venganzas-ni-perdones/
[43] https://www.literatura.us/borges/fervor.html
[44] https://borgestodoelanio.blogspot.com/2014/11/jorge-luis-borges-el-tango.html
[45] https://www.poemas-del-alma.com/el-amenazado.htm
[46] https://borgestodoelanio.blogspot.com/2014/08/jorge-luis-borges-el-ciego.html
[47] https://borgestodoelanio.blogspot.com/2014/09/jorge-luis-borges-on-his-blindness.html
[48] https://ciudadseva.com/texto/el-remordimiento/
[49] https://borgestodoelanio.blogspot.com/2019/03/jorge-luis-borges-epilogo-de-el-hacedor.html
[50] https://www.literatura.us/borges/hacedor.html
[51] https://borgestodoelanio.blogspot.com/2016/04/jorge-luis-borges-el-suicida.html
[52] https://www.abc.es/cultura/abci-borges-apoyo-entusiasmo-videla-y-pinochet-para-combatir-peron-y-comunismo-200705180300-1633176059749_noticia.html
[53] https://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/colecciones/BND/00/RC/RC0232102.pdf
[54] https://www.perfil.com/noticias/cultura/borges-y-pinochet-y-una-razon-por-la-que-el-escritor-no-recibio-el-nobel-de-literatura.phtml
[55] https://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/colecciones/BND/00/RC/RC0232102.pdf
[56] https://www.infobae.com/sociedad/2019/07/13/borges-y-la-dictadura-del-almuerzo-con-videla-a-la-reunion-con-las-madres-y-la-condena-a-los-militares-en-tiempos-de-sangre-y-plomo/
[57] https://www.elmostrador.cl/cultura/2006/10/16/borges-cometio-una-torpeza-cuando-acepto-ser-condecorado-por-pinochet/
[58] https://www.elmostrador.cl/cultura/2015/07/28/viuda-de-borges-reafirma-la-polemica-no-recibio-el-nobel-por-su-apoyo-a-la-dictadura-de-pinochet/
[59] https://www.bbc.com/mundo/articles/cn9123n5rlqo
[60] https://libraryofbabel.info/Borges/BorgesObrasCompletasII.pdf
[61] https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-3314141
[62] https://katakrak.net/cas/blog/borges-sobre-vascos-y-negros
[63] https://www.literatura.us/borges/deutsches.html
[64] https://www.infobae.com/cultura/2025/06/12/anarquista-conservador-y-libertario-borges-el-escritor-politicamente-inclasificable/

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