5 Poemas

Fotografía ©Pável Bastidas.

Daniela Jaimes-Borges

Audio ©Daniela Jaimes-Borges, La Antorcha Magacín # 6.

Su gato

El inconsciente es lo que se lee.

Jacques Lacan

A la señora se le ha muerto

el gato,

yo lo noto porque su pantalón

le llega al piso.

Los vecinos remodelan el apartamento

de al lado,

y ella no se queja.

Sale temprano y llega

muy tarde.

Hace poco le quise preguntar

por él,

pero era evidente su muerte,

no le vi ningún rasguño

en sus manos ni brazos,

ninguna serenidad en el rostro,

sino una hincada protección

en los periódicos viejos que ya

no recoge.

A la señora se le murió su familia.

Puedo demostrarlo.


Un poema de amor en medio del duelo

Nunca estamos tan indefensos contra el sufrimiento como cuando amamos.

Sigmund Freud

No sé cómo

paré en el mercado de Chacao,

justo frente al puesto de flores.

Pregunté por los nardos,

pero eran costosos,

sólo tenía para cubrir los antidepresivos de,

al menos,

un mes.

Contemplaba entonces las Astromelias,

le dije al vendedor que me diera unas

que, por su color,

levantaran el ánimo.

Las estaban entonces envolviendo,

cuando me sedujo lo irreductible:

otras flores que parecían las alucinaciones

de los inductores del sueño,

acaso algo de incosciencia.

Morado y amarillo tejidos,

que me daban mucha tranquilidad.

Son Margaritas, dijo el vendedor,

se las puedo cambiar,

valen lo mismo.

Las alcé como quien lleva a su hijo

orgulloso

el primer día a la escuela.


En casa corrí a llevarlas a un jarrón que ya

no tengo,

le dije a mi gata que estuve a punto de traer

a un gatito nuevo a casa

para que fuésemos tres.


Sobre las flores, un cuadro,

uno que me habías pintado.

Lo fotografié

como prueba de que recuperaba la fe

en ti,

después de tu partida.

-¿Ves? Ahora te entiendo.-


No pasó nada

pero queda la cursi Margarita

que cuenta sus propios pétalos

en medio de un perdón

adormecido.


Pausa

Tenemos que estar preparados para que el analizado se entregue a la compulsión de repetir.

Sigmund Freud

Sienta bien decepcionarse,

reconocer su borde

más allá de la inmediatez con la que se podría

asumir

un titular de prensa.


Sienta bien agotarse,

ahí sólo es posible

reposar,

después de cerrar la puerta

dejando atrás

las teñidas palabras del odio.


Es hermoso que te traicionen,

porque después queda la plenitud

de que nada del amor ha cambiado

en el mundo.


Apenas somos unos tercos,

sospechosos,

que, con cuidado,

encontraremos el secreto del olvido

antes de que lo hagan con nosotros.


Camino

Siempre estamos demandando al otro su deseo.

Jacques Lacan

¡Anda!, para ya

de hacerte preguntas

que no te equivocas:

has llegado.


Ninguna multiplicación de peces

tuvo tampoco

una explicación.


Carta I a mi psicoanalista

La resistencia acompaña todos los pasos del tratamiento.

Sigmund Freud

Luego de la evidencia

de los resultados del psicoanálisis,

doctor,

esta última semana

-me he vuelto a dar a luz-

ha sido un parto doloroso

por la boca,

cada vez que intentaba vaciarme,

había un fuego cruzado

entre el concepto de apego y de los vínculos,

como antónimos que hablamos

la última vez.


Me inquieta, doctor

no lograr superar los días que faltan,

post parto,

para nuestra sesión,

en la que sin duda,

hablará con la niña de 8 años

que debo dejar crecer.


De la infancia,

los columpios

que son para siempre hermosos

y que nos han empujado a confiar

en las idas, las venidas,

pasando al ras del suelo,

sostenidos con ambas manos,

con miedo o no.


Ojalá, doctor

entienda

que he tenido que sedarme

con alcohol

para manifestar algo de goce,

ante este nacimiento

inesperado de la niña de 8

que desea partir.


No me excedí,

nunca le mentiría.


¿Acaso soy la única

realizadora de mi suerte?

¿Mis acciones me conducen a la soledad?


¿Sabe? sé incluso que

a estas alturas de nuestro trabajo,

usted no me ha dicho que nada de esto

se cura.

En alguna medida

me confieso irremediable,

pero nunca he faltado a nuestra terapia

con férreo compromiso.


No lo olvide, doctor,

yo siempre quedo con mucha más

tarea

para seguir a flote

y aunque le confieso que no veo

la meta,

siempre me calzo para intentarlo.


Usted, doctor,

sin duda,

es lo más cerca que tengo

de hablar con Dios.

Daniela Jaimes-Borges (Caracas, 1981). Poeta, dramaturga, docente, actriz. Profesora en Artes Escénicas por la U. Pedagógica Experimental Libertador y Magister en Estudios Literarios por la Universidad Central de Venezuela (UCV). Desde 2008 imparte clases en la Escuela de Idiomas Modernos de la UCV. Obtuvo el premio "X Concurso para Obras de Autores Inéditos de Monte Ávila" (2009) y el "Premio Municipal de Literatura" de Caracas (2011). Ganadora de la beca Panorama Sur, Argentina, 2012. Publicó Breves (2009) y Poemas de una niña (2021). A partir de 2016, lleva a cabo la experiencia audio-poética Voz de Otra Voz. Su trabajo ha sido publicado en diversas antologías y traducido al inglés, portugués e italiano. [Lee de Jaimes-Borges "Las trampas de Virgilio", que incluimos en La Antorcha Magacín # 2].

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