Epílogo al siete
Y lo único horizontal es el horizonte,
que tampoco es horizonte, sino curva y renglón
de un cuaderno, línea para poner letras que forman
las palabras al sucederse unas a otras
Carolina Sanín
El siete es una escalera al cielo
que es el ocho
un río que se bifurca
a la izquierda
señala un camino
por el cual regresar
al siete lo tomo como letra
la letra es un corazón
quiero dibujar el brazo
a la derecha
que ha perdido el siete
para que la simetría exista en él
semejante al número Pi
a lo que se prolonga
siete veces siete
un horizonte de números
una oración
mi nombre
en el cuaderno a rayas
del mar.
Dientes
Cuando pienso en la palabra pez es distinta de la palabra agua.
Y sin embargo ambas se siguen como dientes, como si una fuera de leche
la otra definitiva y después la otra pareciera de leche y la otra ya no tan definitiva,
sino de leche
y el ciclo de acomodar las palabras se pareciera al ciclo de los dientes.
Lo que sé es que las palabras pueden crecer después de estar colocadas unas sobre otras, pero no los dientes.
Lo que sé es que decir pez a veces puede significar caricia, tacto oscuro o movimiento.
Creo en las palabras como en los dientes.
Pero cuando me veo al espejo y abro la boca porque duele
no sé si lo que busco es una palabra o un diente.
Habrá que ir al dentista y decir que una palabra se me ha caído.
Que me duele a veces decir dos palabras, “te amo”, porque hay algo de responsabilidad y de locura cuando están juntas.
Entonces el especialista repararía la oquedad, reconstruiría esa parte averiada…
creo que un pedacito de memoria se me quedó en esta palabra,
y buscar un palillo de madera para aliviar el desatino de no haber hablado con claridad.
Y el destino de los dientes y las palabras se uniría en un futuro común.
Las palabras masticarían a los otros, las palabras morderían a mi hermana, las palabras se tendrían que cepillar todos los días.
Busco así la historia de esta palabra en esta muela, y busco en este dentista al editor definitivo que blanquee esta confesión total que no he dicho,
este “hoy renuncio” que no alcanzo, este “te amo” que se reproduce constante.

Melinna Guerrero (Aguascalientes, México, 1993) es escritora y editora. Es autora del libro Sobre pedazos de vidrio, publicado por Círculo de Poesía (2022) y del libro de poesía para niños Mis abuelos no son tortugas (2023), publicado por Artes de México. Algunos de sus poemas y ensayos han sido traducidos al inglés, italiano y ruso.

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