Andrea Rivas


medusa

i.

tu planta toca el templo de atenea

ondeando tus cabellos bandera de lujuria

pies perdidos sobre recinto sagrado, gorgona,

el escándalo de tu belleza ahoga tu epidermis.

sediento, enloquecido el dios de todos los mares, medusa,

codicia tus inminentes piernas,

la inútil gloria de tu seno anochecido.

de rodillas y no en oración recibes al dios,

eres, gorgona, violada en tu primer nombre,

monstruo, infame, penetrada en todos tus nombres.

sucios líquidos se derraman en el mármol del templo,

tus gritos colman el deseo de poseidón,

alimentan el poder de las blancas olas que rompen

contra tus nalgas bestiales, tus muslos aberrantes,

manos que aúllan auxilio perdón pides, medusa,

el cabello nunca más negro te encuentra vertida

convulsa admitiendo el horror de tu belleza.

aparece la sabia, magnífica palas atenea que mira tu pecado

medusa, profanaste el templo de la diosa pero bendita seas

una cabeza te protegerá de los hombres,

no te tocarán los hombres, medusa, no podrán verte

serás carne del monstruo que llevas dentro,

maldita seas gorgona:

por tu cuerpo el templo, el sagrado recinto, ha sido mancillado;

serpientes brotarán de tu cabeza y serán tu escudo, bestia,

atrás.

ii.

atrás, al fondo de tu existencia te haces un sitio para amaestrar a tus demonios

aprehendes la ira y guardas en tu vientre el fruto, el germen condenado

medusa, ruin será el castigo, penetra las tierras de tu exilio y huye,

guárdate en un jardín, y ahora duerme, gorgona,

y que tus sueños sean visiones de salvación

nadie se acerca, sueña, alejandra, déjate ir

deja que te cobijen las cabezas que brotan de tu cabeza

victoria, los rumores entre la hierba son solo los primeros pasos del perdón

nadie viene, mira, no hay sombras, el vuelo que escuchas es el viento nuevo

mejor no mires, virginia, no abras los ojos

así estaba destinado a ser, agnes, no estamos listos para tu cuerpo

la diosa le ha dado alas a un hombre y un espejo para que mires

el demonio en que te has convertido:

colosal, perseo levanta tu cabeza en lo alto,

muerta ya, fernanda, tus ojos inmensos, tus labios no son peligro

tu sangre veneno y antídoto, tu cuello pegaso, tu cabeza escudo

sirven ahora a la ley divina, inmensa medusa, infame bestia

sirves maría, a las artes, tu cuerpo desnudo

tu mirada petrificada, elsa, tu vientre mutilado, fabiola

te convirtieron en otra, medusa, en caravaggio

bernini, versace y piedra, medusa

el mundo está amueblado por tus ojos

y de cada falta, eres, siempre, culpable.


Andrea Rivas (México, 1991). Poeta y traductora. Autora de Pertenecerme entera (Círculo de Poesía Ediciones, 2020). En 2017 fue ganadora del premio Punto de Partida (UNAM). Su trabajo ha sido reconocido por la Asociación de Escritores de Beijing otorgándole el título de Silver Poet (2018).

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