El factor ecológico en la crítica literaria

Una de las primacías de la ecocrítica es precisamente su propuesta de una perspectiva interdisciplinaria, que cobra su validez viajando de un lugar a otro, hasta disipar sus fronteras, valiéndose de diversos tipos de conocimientos, saberes y teorías propias de muchas disciplinas; desde los estudios culturales hasta la biología, la filosofía y la estética, entre muchas otras más.

Leonora Carrington, Pastoral, 1950.

Andrés Ibarra Cordero

En Chile, desde hace algunos años, la ecocrítica ha logrado ingresar en varias facultades de humanidades. Esta perspectiva nació en respuesta a la urgencia de repensar el enfoque de la crítica literaria académica en relación con la ecología científica y varios otros temas políticos. En sus orígenes, la ecocrítica fue pensada por algunos estudiosos del “nature writing” que buscaban nuevas formas de abordar los textos literarios, una forma más acorde a las ansiedades medioambientales de un mundo en constante crisis. La ecocrítica nos invita a observar las obras literarias con una mirada “nueva”, situada, analizando textos del presente (y del pasado) con la consciencia enfocada en un posible futuro, para así plantear y reflexionar sobre nuevas formas de habitar nuestro entorno inmediato. En efecto, la ecocrítica va más allá del estudio mismo de la literatura comprometida con el medioambiente, ya que nos incita a enfrentarnos a diferentes objetos culturales (ya sea literatura o arte) con una actitud crítica, que instala en discusión teórica la relación entre el ser humano y la naturaleza.

Esta idea del “factor ecológico”, utilizando la expresión propuesta por Carlos Aldunate Balestra (2001), requiere que investiguemos cómo ciertos textos reflejan explícita o implícitamente la forma de imaginar la realidad no-humana en la que estamos inmersos, y en la cual es nuestra responsabilidad dar respuesta ante la grave crisis climática en la que se encuentra el planeta. Esta compleja discusión, si bien atañe a un contexto geopolítico situado, es algo que trasciende las fronteras nacionales y el momento temporal del texto literario. Una de las primacías de la ecocrítica es precisamente su propuesta de una perspectiva interdisciplinaria, que cobra su validez viajando de un lugar a otro, hasta disipar sus fronteras, valiéndose de diversos tipos de conocimientos, saberes y teorías propias de muchas disciplinas; desde los estudios culturales hasta la biología, la filosofía y la estética, entre muchas otras más. Su esencia intrínsecamente interdisciplinar hace de la ecocrítica un prisma intelectual más interesante al momento de abordar problemáticas de teoría poscolonial, de clase, de etnia o de género. Un ejemplo claro lo propone la fructífera línea del “ecofeminismo”.

Aunque la ecocrítica surgió en la academia norteamericana, su cualidad hibrida facilitó la difusión de esta más allá de fronteras geopolíticas. No obstante, la ecocrítica con frecuencia posee una singular fuerza y preeminencia en los países y en los estudios anglófonos. En cuanto a América latina, la ecocrítica se ha ido incorporando gradualmente cada vez con más fuerza y seguridad en las investigaciones académicas de muchas universidades. Niall Binns anticipó los sugestivos caminos que se abrirían en el ámbito de los estudios latinoamericanos:

La querencia antiteórica que impera en las facultades de letras españolas puede, me temo, limitar aquí la recepción y el crecimiento de la ecocrítica […]; más vinculadas a la academia anglosajona y francesa, y menos reacias a ensayar y experimentar con nuevas tendencias teóricas, las universidades de Argentina y Chile (por dar dos ejemplos concretos) tal vez sean un terreno más fértil. […] El peso del entorno natural –analizado, anatemizado, celebrado, mitificado– ha sido fundacional en las jóvenes tradiciones literarias de todas las repúblicas de Hispanoamérica (2010, p. 132).

Años después, Enrique Yepes esbozó un atractivo mapa de los “Derroteros de la ecocrítica en tierras americanas” (2014), en el que deja manifiesto cómo la ecocrítica ya se ha afianzado en la academia latinoamericana. Yepes hace referencia a algunos críticos que incluso van a proponer la ecocrítica como un “nuevo paradigma cultural o un salto epistemológico radical” (p. 244), entre los cuales encontramos también autores latinoamericanos, como Boff (2000) o Leff (2004).

Últimamente se ha comenzado a incluir con más convicción la perspectiva ecocrítica como elemento transversal en varias asignaturas en los estudios literarios. Uno de los aspectos que parece más atractivo de la ecocrítica es su cuestionamiento de un presente incierto para imaginar cómo construir un futuro mejor. Para los eruditos de otras áreas esto puede resultar algo obvio, pero en lo que respecta la literatura, la gran mayoría de las asignaturas de pregrado y posgrado se centra en un estudio diacrónico de un canon establecido, aunque estas se aborden con una mirada actual, como por ejemplo la perspectiva de género o la teoría poscolonial. Por otro lado, la ecocrítica hace que “el crítico” se sienta transportado incuestionablemente hacia un futuro hipotético, y ese cambio resulta fuertemente atractivo. Otro aspecto importante y novedoso de la ecocrítica es su naturaleza interdisciplinaria. Lo anterior la convierte en una perspectiva muy plástica y flexible, en la que confluyen muchos saberes habitualmente desconectados. En palabras de Yepes, la ecocrítica tiene la capacidad de transformarse en:

[…] un cuestionamiento de qué se considera “lo humano” y cómo se definen sus relaciones con el resto de la comunidad planetaria. En conjunto, son una muestra de la riqueza multidimensional, tanto de la producción cultural como de su análisis, que la preocupación ecológica genera en términos estéticos, epistémicos y éticos a lo largo de las diversas geografías e historias latinoamericanas (2014, p. 251).

Sin embargo, la experiencia de estos últimos años evidencia una no “menor” dificultad que experimentan muchos estudiantes de pregrado a la hora de aventurarse en la ecocrítica: gran parte de la bibliografía está escrita en inglés. En consecuencia, la poca confianza que muchos estudiantes sienten al enfrentarse a un texto académico en inglés suele impedir que profundicen en el tema lo suficiente para convertirlo en su línea de investigación. Por otra parte, la imperante sensación de actualidad –e incluso de urgencia– de la ecocrítica que atrae a nuevos investigadores los llevan a implicarse con el estudio de una forma que parece ser más “comprometida” que la dificultad que implica un idioma extranjero. De acuerdo con mi experiencia, creo que podemos acordar que las competencias lingüísticas del inglés de muchos estudiantes en Chile no sería lo suficientemente buenas para acceder a una bibliografía tan basta, pero lo anterior no debería ser un obstáculo si consideramos la motivación y el compromiso con el que abordan el estudio de la ecocrítica.

En los últimos años, desde las letras, ha habido un gran interés en el “factor ecológico”. El ensayo académico Futuro esplendor. Ecocrítica desde Chile (2019), de Andrea Casals y Pablo Chiuminatto, articula un brillante análisis a un corpus de la literatura chilena. En este ensayo, Casals y Chiuminatto emplean la metáfora del “compostaje” (p. 19) para dar un hilo argumentativo. Así, el libro recicla diversos materiales en una especie de “compostera” en la que puede encontrarse trayectorias teóricas que pasan por la historia del pensamiento ambiental y la literatura chilena, principalmente poesía del siglo XX y XXI. En consecuencia, el libro propone marcos cognitivos que pueden mediar en la comprensión de la crisis ecológica, sus efectos políticos, sociales, económicos y psicológicos, así como en los imaginarios de la vida colectiva de una sociedad apremiado por la amenaza de una crisis ecológica a nivel global.

Referencias

Aldunate Balestra, Carlos. El factor ecológico: Las mil caras del pensamiento verde. Santiago de Chile: LOM Ediciones, 2001.

Binns, Niall. “Ecocrítica en España e Hispanoamérica”. Ecozon@. 1 (2010): 132-135.

Boff, Leonardo. La dignidad de la tierra: Ecología, mundialización, espiritualidad; La emergencia de un nuevo paradigma. Madrid: Trotta, 2000.

Casals, Andrea y Pablo Chiuminatto. Futuro esplendor. Ecocrítica desde Chile. Santiago: Orjikh, 2019.

Leff, Enrique. Racionalidad ambiental: La reapropiación social de la naturaleza. México, DF: Siglo XXI, 2004.

Yepes, Enrique. “Derroteros de la ecocrítica en tierras americanas”. Latin American Research Review. 49. 2 (2014): 243-252.

Andrés Ibarra Cordero. Licenciado en Letras Inglesas (PUC), M.A. en Literatura Comparada (King’s College London) y actual candidato a PhD en la Universidad de Ámsterdam. Se dedica a la docencia e investigación en torno al género, la teoría literaria y la identidad cultural.

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