Klavdij Sluban. La experiencia humana por medio de la luz

Klavdij Sluban, Turquía, 1999.

La obra de este artista es un valioso registro del viaje emocional humano en el siglo XX y XI, en el cual quienes observen se van a ver interpelados por el trabajo sensible y crudo de una persona que utiliza el medio fotográfico para transmitir y dar visibilidad a ese espacio que en estos tiempos por lo general se oculta; aquel escondite donde el dolor y el silencio se sellan.

Joaquín Madrid Leyton


Klavdij Sluban, fotógrafo documentalista francés de origen esloveno, ha dedicado su obra a indagar de manera poética temas como la identidad, la memoria y la conexión con el entorno. Utilizando la oscuridad de las sombras en un camino largo y punzante hacia la luz, explora con una mirada intimista desde paisajes hasta habitaciones vacías para invitar a reflexionar sobre la experiencia humana.

La obra de Sluban aparece como un retrato denso y visceral de los temas y personas a los cuales retrata, sin dejar de lado su sensibilidad por conectar y entregar al espectador una emoción que palpita en cada fotografía; generando un diálogo entre lo fotografiado y el espectador. Vemos rostros infantiles quebrados, paisajes fríos donde la luz pareciera que se asoma levemente para mostrar la crudeza de sus escenas, o esquinas que pudiesen pertenecer a cualquier parte; porque lo importante no está en el lugar mostrado, sino en la sensación de este.

Sluban ha pasado gran parte de su vida recorriendo el mundo, principalmente por su trabajo en las cárceles de menores, lugares donde imparte talleres fotográficos para los niños y registra los espacios que visita. Ha estado en Eslovenia, Rumania, Brasil, Perú, entre otros numerosos países; centrándose en retratar con dignidad y compromiso los lugares que los menores deben habitar, como también la sensación que él como fotógrafo vive dentro de estos recintos.

La utilización del blanco y negro del artista le confiere a su trabajo no solo un refuerzo a su ambientación nostálgica, sino que le otorga un valor atemporal. El artista construye en sus fotografías un rango de luces que abarca desde el negro profundo hasta el blanco puro; espacio de grises que capta de manera perfecta el carácter de su obra. Un trabajo que invita a explorar cada esquina y textura de la fotografía, donde crea un espacio donde se separa lo figurativo de lo emocional, para que quien observe se pierda en cada escondite de lo que no se ve y reaparezca en las texturas de lo que la luz nos permite ver. La luz, o la ausencia de esta, no es utilizada entonces solo como escultora de lo que tiene delante, sino como parte fundamental de la carga emocional que contiene cada recuadro.

Vacío, soledad y dolor son las sensaciones que aparecen cuando miramos el trabajo de Sluban. Este tipo de fotografías que, solo hablando de ellas, sin antes verlas, podrían relacionarse a escenas explícitas de dolor físico o escenas más grotescas de lo humano, se presentan como silencios. Cada recuadro por más cargado de mensajes que esté siempre permanece en un grito mudo. Esta sutileza y sensibilidad con la que registra el artista logra que podamos conectar con realidades crudas y, por lo general, olvidadas u ocultas donde no nos incomoden; a través de un silencio que ensordece. 

La obra del artista es un valioso registro del viaje emocional humano en el siglo XX y XI, en el cual quienes observen se van a ver interpelados por el trabajo sensible y crudo de una persona que utiliza el medio fotográfico para transmitir y dar visibilidad a ese espacio que en estos tiempos por lo general se oculta; aquel escondite donde el dolor y el silencio se sellan. Su obra no solo captura momentos visualmente impactantes, sino que también invita a una reflexión más profunda sobre la condición humana y nuestra conexión con el mundo.


Joaquín Madrid Leyton. Fotógrafo del Instituto Profesional Arcos.

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