“Aquí hay literatura”; para recordar algo así no se necesitan apuntes. Identificar las complejas y virtuosas operaciones que se juegan en la escritura de Dana Lima te permite vislumbrar lo que constituye las posibilidades de la creación.
Cristian Cristino

Hola. Bien. 1989 es un año muy importante en nuestra historia. No es necesario que me ponga a enumerar efemérides, así que sólo voy a mencionar dos acontecimientos: En el año 1989 se estrena una de las peores películas chilenas de todos los tiempos, el melodrama neoliberal lisérgico titulado Todo por nada, pero también nace en Mendoza, la que se convertiría en una gran escritora, nuestra amiga Dana Lima. Quiero compartir lo feliz que estoy de estar aquí. En esta instancia. “Honrado” es lo que se suele decir, pero no quisiera que las palabras que elijo suenen tan comunes; gastadas y vacías. Me siento enaltecido, favorecido, condecorado, distinguido, apreciado, porque soy testigo del acontecimiento en que la escritura de esta autora que tanto admiro deja de ser el secreto mejor guardado de nuestra literatura y por fin se presenta y entrega a futuros lectores que de ahora en adelante tendrán a una compañera de la que nunca se querrán apartar.
Puede que algunos de ustedes sepan que los que estamos compartiendo este escenario compartimos a su vez un taller literario allá por julio de 2018 (la excepción sería Mónica Drouilly y yo ya que éramos amigos de antes y fue por ella que me animé a postular a ese taller). Quizás consideren innecesarios si es que no intrascendentes estos datos, pero si los traigo y los expongo ante ustedes es porque quiero hacerles partícipes del regalo que ha sido para mí acompañar en tiempo real la consolidación de una autoría como la de Dana Lima.

Bien. El domingo 5 de agosto de 2018 a las 12:27, Dana nos escribe: “Estimadxs, adjunto el texto para la lectura de mañana. Que tengan un buen domingo! Dana”. Abro el archivo PDF llamado tan solo: CUENTO. Pero en mayúsculas. Y entonces me encuentro con un texto de tres páginas titulado ROSS ESTAS EN L.A y que comienza así: «-¿Conoces a Félix González Torres? -me preguntó el amigo más culto que tuve por aquellos años. -No -le respondí con vergüenza- no sabía mucho de autores ni obras de arte”. De esta manera es que arrancó esta pequeña joya que ahora ustedes podrán encontrar en la página 79 de esta hermosa edición aunque ahora con un nuevo título, nuevo inicio y nueva extensión. ¿Es acaso el mismo cuento? Ensayo respuestas a esta pregunta pero no me convence ninguna, ya que soy capaz de advertir el apasionado trabajo sobre la estructura, las imágenes y el lenguaje, pero que no silencia sino que preserva con cariño una vibración especial que no sé cómo cartografiarla pero que me es evidente en este viaje narrativo que comienza con: “1. Esto que cuento sucede el viernes 22 de julio de 2012, veintisiete horas antes de que Leo se meta en una pelea callejera por mala suerte o determinismo; justo después de salir del bar, muy en pedo, en el momento exacto en que un ladrillo, golpeará su cabeza. Un golpe en seco. Un crujido que suena en el ambiente, el sonido crudo que confirmará el cráneo partiéndose. Cae al suelo como un costal de papas mientras la sangre se confunde con un líquido que corre en un hilo espeso sobre los adoquines mojados. Este es mi relato sobre la última vez que lo vi”. Bien. Volvamos a 2018 y al otro inicio, al “-¿Conoces a Félix González Torres? -me preguntó el amigo más culto que tuve por aquellos años. -No -le respondí con vergüenza- no sabía mucho de autores ni obras de arte”. Quiero ser muy honesto; en mi primera lectura no fui capaz de apreciar lo que estaba frente a mis ojos. Mis apuntes hablan de “incomprensión”, pero también de una certeza: “esto está bien escrito”. Cuando en la sesión del taller escucho el cuento esta vez en su voz, van apareciendo a mi percepción lo impresionante del dominio de la síntesis que condensa una historia y es capaz de fijarla pero manteniéndola siempreverde. De cómo juega con las pretendidas divisiones de los géneros; ¿es una crónica? ¿una elegía? ¿un texto museal? ¿una confesión? Por suerte había más gente en la sala y que fueron comentando y gracias a sus observaciones fui de a poco reconociendo el universo que se me presentaba; recojo en mis anotaciones frases del tipo “Profundidad y levedad”, “¿Cómo amar lo que se perdió”, “la experiencia de leer en estado de emoción”; y así, muchas más. Pero, de lo que nunca me olvidé, fue de la identificación de un pasaje en particular y luego el siguiente comentario: “Aquí hay literatura”. Les dejo como tarea encontrar el pasaje merecedor de ese juicio. “Aquí hay literatura”; para recordar algo así no se necesitan apuntes. Identificar las complejas y virtuosas operaciones que se juegan en la escritura de Dana te permite vislumbrar lo que constituye las posibilidades de la creación. Así fue cómo a partir de ese momento fue que supe cómo es que la perfección en la escritura es un ideal que vale la pena perseguir. Desde el 2018 y hasta la fecha he tenido el privilegio de acompañar la escritura de Dana Lima siendo testigo de los orígenes y desarrollos de mucho de los cuentos de este libro que ya es un imprescindible. Esto nunca lo dejaré de agradecer, sin embargo, me pone aún más jubiloso que desde este momento sus lectores nos empezamos a multiplicar como si fuese una especie de magia. Ya para concluir quisiera recordar una última anécdota de aquél 2018 que nos trajo hasta aquí. ¿Qué poema te sabes de memoria? Le escuché una vez decir algo así a Dana. No estoy seguro de la exactitud de la frase. De seguro la estoy parafraseando. ¿Qué poema te sabes de memoria? Desde aquella noche que pienso con frecuencia en esa pregunta, y si bien hasta ahora no he conseguido memorizar un poema completo, creo que en estos cuentos que hoy presentamos hay párrafos que tienen el láser implacable de la palabra poética y que merecen ser leídos en voz alta. Voy a la página 59. Leo: “Un incendio necesita fuego, una superficie, el elemento inflamable, el estímulo, el hartazgo. La mano que esparce combustible y empapa los muebles, la cama prolijamente tendida, las camisas colgadas en las perchas, escoge un vestido y peina el cabello. El dolor, la vergüenza, la sensación de nunca haber avanzado están a punto de convertirse en ceniza soplada”.
1989 fue el año de Todo por nada; que este y todos lo que vengan sean los de la letra incendiada de Dana Lima. Y que sea TODO POR DANA.
Cristian Cristino (1982). Chileno. Estudió Arte Dramático en Buenos Aires, Argentina, y a su regreso a Chile se formó como dramaturgo con maestros como Mauricio Barría, Marco Antonio de la Parra, Juan Radrigán y Carla Zúñiga, entre otros. Ganador del primer Premio Dramaturgia Mago Editores 2010, con su obra Devórame otra vez. Actualmente estudia Filosofía en la Universidad de Chile. Ha dictado talleres de dramaturgia para la plataforma Teatralízate en modalidad online. Entre sus obras destacan Yucatán, estrenada en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, y Lucecitas en el cielo, estrenada en el Teatro del Puente, Fondart regional 2019. Ha desarrollado también la escritura narrativa. En 2021 publicó con la editorial Noctámbula El fallo muscular, su primera novela. Seleccionado para integrar la antología de cuentos Descarnados (Ignición Editorial). Colabora con textos de crítica cultural en los medios digitales Toda la Cultura y Galaxia Viral. Se adjudicó recientemente una beca de creación literaria para el desarrollo del poemario Los Retornados (Fondo del Libro y la Lectura). Junto a Cristian Leonidas conduce el proyecto de mediación lectora “Leo Compartiendo” que realiza clubes de lectura y talleres de escritura creativa a partir de temáticas vinculadas a Memoria y Derechos Humanos. Su obra de teatro María Estuardo viene por mí resultó ganadora en el I Certamen de Dramaturgias Escenas En Contexto, Categoría Obras Cortas, fue publicada el 2023 por Tridente Editorial y presentada en formato de lectura dramatizada en 2024 en el Festival Mutis de teatro emergente en Barcelona, España. Su obra Tania Salón de Belleza fue seleccionada para integrar el Encuentro Teatral En Breve de la Escuela de Teatro de la Universidad Finis Terrae y fue estrenada en el verano del 2024.

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